jueves, 11 de octubre de 2012

El arquero represor


Cuando Edgardo Andrada pisó por primera vez el verde césped del estadio Ciudad de Río Cuarto, defendiendo el arco de Rosario Central, su figura futbolística se mantenía en el anonimato, aunque, a lo mejor, en ésa época en donde los golpes de Estado por parte de los militares estaban al orden del día, su inclinación ideológica ya comenzaba a consolidarse.
No hay datos concretos que permitan conocer el surgimiento de sus ideales, pero sí se sabe, aunque la Justicia argentina lo desestime, que Andrada, conocido como el Gato por sus virtudes como arquero, fue Personal Civil de Inteligencia del Ejército (PCI) durante la última dictadura militar, en donde se hacía llamar Antelo.
Son sus sobrenombres los que permiten conocer las dos caras de Edgardo Andrada. Por un lado, eximio arquero que defendió las casacas de Rosario Central, Vasco da Gama de Brasil, Colón de Santa Fe y Renato Cesarini de Rosario. Por el otro, represor, que recibía órdenes de Reynaldo Bignone, acusado por el secuestro y asesinato de los militantes peronistas Osvaldo Cambiasso y Eduardo Pereyra Rossi.
Como bien lo describió el notable periodista Gustavo Veiga, la vida de Andrada puede parecer cinematográfica1. Aunque lamentablemente es real. Su nombre alcanzó el umbral mundial cuando, en 1969, Pelé le marcó el gol 1000 de su carrera. Era arquero del Vasco da Gama y nada pudo hacer para impedir que el “10” del Santos siga haciendo historia.
Edgardo Andrada comenzó su carrera futbolística en Rosario Central, institución en la que desarrolló una rica historia profesional. Debutó como profesional el 15 de mayo de 1960 y disputó 284 encuentros, en lo que se constituye como el arquero con más presencia en la valla rosarina. Su gran presente en Rosario Central permitió que lo convocaran a la Selección Argentina. En la “albiceleste” disputó ocho cotejos oficiales y fue el arquero titular en la Copa América Bolivia 1963.
Con la casaca del “canalla” visitó dos veces Río Cuarto para enfrentar en una serie de amistosos a Asociación Atlética Estudiantes. Fue en los primeros años de la década del sesenta, cuando comenzaba demostrar las virtudes de un Gato y aún faltaba tiempo para que se transformara en Antelo.
El 2 de septiembre de 1962 mantuvo su valla invicta en el encuentro que el elenco rosarino - que contaba en el plantel con César Luis Menotti - derrotó 3 a 0 al “celeste” que tenía entre sus filas a grandes jugadores como Antonio y Salvador Sisalli, Miguel Laciar y Julio Argentino Rivero. La segunda visita fue el 6 de septiembre de 1964. En esa oportunidad, Rosario Central - en donde ya jugaba Aldo Pedro Poy - derrotó 3 a 2 a un combinado formado por jugadores de Estudiantes y Sportivo Atenas2. Era el prólogo auspicioso del futbolista cuyo epílogo iba a estar manchado con sangre.
Hacía tiempo que los jóvenes de la Unión Antirepresiva por los Derechos Humanos de Rosario venían denunciando la complicidad y participación de Andrada con la perversa dictadura militar perpetrada entre 1976 y 1983. Pero impunemente el ex arquero se mezclo en la esfera democrática. Trabajó como asesor deportivo en la Legislatura de Santa Fe, durante la gobernación de José María Vernet, y fue coordinador de las Divisiones Inferiores de Rosario Central.
El curso de su historia iba a cambiar en el verano de 2008, cuando Eduardo “El Tucu” Costanzo, un integrante de la patota que secuestraba gente en la provincia de Santa Fe, denunció el costado no difundido de Edgardo Andrada. Tiempo después, cuando se divulgó la lista del Personal Civil de Inteligencia (PCI), a través del decreto 4/2010, se comprobó que el arquero cumplió esa tarea.  La sospecha se transformó en certeza3.
Andrada fue integrante del grupo de tareas mientras jugaba en Colón de Santa Fe y Renato Cesarini de Rosario - club en el que se retiró a los 43 años -. El fiscal federal Juan Patricio Murray dio a conocer que revistaba como agente del destacamento de Inteligencia 121 de Rosario y fue imputado, junto a Luis Abelardo Patti, por el secuestro y asesinato, en mayo de 1983, de los militantes montoneros Osvaldo Cambiasso y Eduardo Pereyra Rossi4.
Según constató Constanzo, junto a Andrada trasladó a las víctimas hasta el camino donde los ejecutaron. Pero, a pesar de las denuncias concretas, la justicia absolvió al ex arquero.
En febrero de 2012, el juez federal Carlos Villafuerte Ruzo, quien en la misma causa procesó a nueve represores, entre ellos a Reynaldo Bignone y Luis Abelardo Patti, dictó la falta de mérito para Edgardo Andrada en los Tribunales de San Nicolás. Un leve suspiro para el Gato que por siempre llevará la carga social de su fantasma Antelo.

Gráfico: Diego Borghi // Twitter: @daborghi
Notas:
1 y 3.- “Un zorro al que le decían gato” (Gustavo Veiga – Página 12).
2.- Diario La Calle.
4.- “Un arquero que no es ninguna maravilla” (Gustavo Veiga – Página 12)