sábado, 23 de julio de 2011

La refundación

El 2011 el historial futbolístico marcó tres desenlaces que afectan y mucho a los amantes del fútbol de esta parte del país. En una abrir de ojos, pero debido a la acumulación de años sin un proceso bien definido, los simpatizantes futbolísticos vieron los descensos de Asociación Atlética Estudiantes y River Plate y la frustración de la selección argentina en la Copa América 2011. Si bien es necesario considerar esa excelente frase que  reza que el fútbol es la cosa más importante de todas las cosas menos importantes, a través del fútbol se puede conformar el imaginario social y en la mayoría de las veces se genera, con el deporte más popular, la identidad social.
La ciudad de Río Cuarto no puede salir del ostracismo deportivo porque una vez más la institución futbolística más importante ha descendido de categoría. Muchos hinchas de Sportivo Atenas, con justificada pasión folclórica y sentimental, festejaron con algarabía el retroceso de su acérrimo rival al Torneo Argentino B. Pero para quienes anhelamos un sistema futbolístico diferente en la ciudad de Río Cuarto, que los dos equipos más representativos vuelvan a ocupar un lugar en la cuarta categoría del fútbol nacional es un duro golpe para una ciudad que se hace denominar “imperio” y observa como son otras las ciudades del interior provincial que ubican a sus instituciones deportivas un peldaño más arriba que las riocuartenses.
Si bien es importante remarcar la participación de los varones de Asociación Atlética Banda Norte en el Torneo Nacional de Ascenso (TNA) de Básquetbol y de las mujeres en la Liga Nacional A y de las chicas de la Universidad Nacional de Río Cuarto en la Liga Nacional B de Hockey sobre césped, no hay que dejar de soslayar que ciudades más pequeñas igualan o superan deportivamente a Río Cuarto. Es el caso de Villa María que tiene a Alumni en el Argentino A y SOS Villa María en la Liga Argentina de Voleibol; San Francisco que cuenta con Sportivo Belgrano en el Argentino A y San Isidro en el TNA; Río Tercero participa junto a Sportivo 9 de Julio en la Liga Nacional A de Básquetbol; Marcos Juárez tiene a San Martín en el TNA mientras que Bell Ville tiene al Club Bell Voley en la Liga Femenina de Voley. Futbolísticamente, y por más que nos pese a los riocuartenses, Río Cuarto en la actualidad está a la altura de Morteros, una localidad de apenas 20 mil habitantes.
Muchos son los factores que conllevan a una ciudad que ve a su actividad deportiva declinada. Si bien la administración municipal y algunas empresas privadas destinan un apoyo económico a las instituciones deportivas enmarcadas en el plano profesional, Río Cuarto carece de una estrategia que apunte al desarrollo deportivo. Desde hace varios años la ciudad no genera un crecimiento en el deporte profesional y también descuida el trabajo social que tienda a la inclusión a través de la práctica deportiva.
Para la temporada 2011/2012, en una acción que oxigenaría las arcas de los clubes, se estima que el gobierno municipal engrosará el presupuesto para apoyar económicamente a Estudiantes y Atenas. Además, desde que se consumió el descenso del “celeste” se ha conformado una comisión de apoyo – también existe en el “albo” – compuesta por empresarios y hasta funcionarios locales para trabajar mancomunadamente en pos de acompañar a la institución en su nuevo desafío deportivo. Aunque surgió tardíamente y ante una situación límite es saludable y bienvenida la proliferación de este tipo de estructuras, siempre y cuando los intereses individuales no superen los propósitos de la entidad.
Mucho se ha hablado de River Plate y es harto conocido el por qué de su triste desenlace. Las arcas institucionales que recibieron durante mucho tiempo un significante caudal de dinero por la venta de excelentes jugadores fueron devastadas por la tropa dirigencial, con José María Aguilar como mayor exponencial, mientras los hinchas millonarios extasiados de triunfos nunca cuestionaron el accionar de los directivos. River debió tocar fondo para que sus simpatizantes reconocieran la realidad pero el personalismo de Daniel Passarella y las equivocaciones constantes precipitaron al equipo más ganador de la historia del fútbol argentino.
La actualidad de la institución de Núñez, más allá de sus propias impericias, es un fiel reflejo de la nefasta administración que sufrieron los clubes gracias a la venia de Julio Grondona durante su mandato presidencial en la AFA. En sus 32 años (en octubre intentará ser reelegido por cuatro años más) 30 clubes presentaron la quiebra o recurrieron al concurso de acreedores, la violencia en los estadios produjo 142 muertos  y durante 18 años se le entregó de los derechos de TV del fútbol al monopolio conformado por TyC y el Grupo Clarín. Hoy, el gobierno nacional le entrega 600 millones de pesos y la situación sigue siendo la misma porque, contadas excepciones, la situación de los clubes poco ha cambiado (NdR: Según una investigación del diario La Nación publicada en enero pasado, los pasivos de los veinte clubes de Primera División superaban los 1000 millones de pesos en 2010, cuando en la temporada anterior ascendían a 977.401.562).
Con la ayuda de la AFA y el Comité Organizador Local de la Copa América, que desembolsaron 5 millones de dólares para reacondicionar el destrozado estadio Monumental para que esté en óptimas condiciones para la final de la Copa América 2011, River Plate comenzó su etapa de reconstrucción. Para la temporada 2011/2012 del torneo de la Primera B Nacional, con el objetivo de regresar rápidamente a Primera División está conformando un equipo en donde prevalecen grandes jugadores de buen nivel pero los dirigentes millonarios no deben caer nuevamente en la miopía que los llevó hasta esta situación y deben lograr que la institución resurja institucionalmente. 
"En la selección hay que hacer cirugía mayor". La frase la disparó Noray Nakis, presidente de Deportivo Armenio y uno de los hombres fuertes de Julio Grondona en la AFA, quien en una entrevista cedida a T y C Sports dejó en claro que Sergio Batista y Carlos Bilardo deben dejar de formar parte de la estructura de la selección argentina de fútbol. Obsecuente y consecuente con su “patrón” el dirigente que pretende comandar a Independiente de Avellaneda nunca sostendrá que es Grondona el máximo responsable de la crítica situación de la selección argentina.
Hace 18 años que el elenco albiceleste tocó fondo y es momento de profundizar el trabajo porque la Copa América 2011 fue el espejo que permitió comprender que tener un plantel con jugadores de elite no implica tener un equipo de elite. Argentina desde hace varios años dejó de estar en el podio de los grandes equipos del mundo y lo demuestra claramente el flojo desempeño en las competencias relevantes en donde nos hemos vuelto a casa con la derrota bajo el brazo (NdR: a las frustraciones de la selección mayor hay que sumar la ruptura en 2006 del exitoso proceso de trabajo realizado por José Pekerman y Hugo Tocalli en las selecciones juveniles). Es hora de realizar, de una vez por todas, variantes no sólo el manejo de los destinos futbolísticos sino que también en el plano institucional.
Por eso, ya sea en Río Cuarto, Núñez o Viamonte 1366 es momento de encontrar la gloria extraviada. Para evitar las sensaciones amargas y los cachetazos que impregnan las frustraciones futbolísticas e institucionales, pero principalmente para enderezar el rumbo es momento de comenzar con la refundación.

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